Llego tarde al aeropuerto, pero no puedo evitar colgar este post.
Leo en 20 minutos la noticia de la composición de la nueva Mesa Antipiratería, y el nuevo Plan del Gobierno, en el que encontramos perlas como:
_Los perjudicados también podrán, con esta nueva legislación, acceder a los documentos bancarios, financieros o comerciales del presunto infractor, lo que podrá ser utilizado como prueba en el proceso judicial.
La posibilidad de acordar medidas para asegurar pruebas sin que sea necesario oír previamente al infractor es otra de las novedades del proyecto, que también determina que las indemnizaciones a las que sean sancionados no sólo tendrán en cuenta los perjuicios económicos ocasionados, sino también el daño moral.
He recibido una postal que me dice “Tú has sido pieza clave para completar nuestro proyecto: hemos plantado 10.000 árboles para la recuperación de la Selva Atlántica en la cuenca del río Itajaí en el estado de Santa Catarina (Brasil)”.
Se supone que he ayudado a la Naturaleza. Se supone que debería sentirme feliz y orgulloso. Pero no es así.
Me siento como si cada donativo que hago a una causa que considero justa y/o necesaria fuese una gota en un inmenso océano, que se pierde, se diluye y desaparece.
Steve Jobs denunció hace unos días la presión por parte de la Industria Discográfica estadounidense para que la música digital sea más cara.
Luego la Industria Discográfica japonesa ha pedido que se tase los reproductores digitales de música con una tasa que elevaría su coste un 5%.
Supongo que la Industria Discográfica española, o la voz de su amo SGAE o Promusicae, pronto presionarán al gobierno solicitando medidas similares.
-¿Por qué?
Terremotos, inundaciones, huracanes, incenios… las catástrofes (más o menos naturales) son una desgracia, algo terrible, duro, triste, y que nos debería mover a todos a la compasión y a la solidaridad. Pero no admiten mucho comentario, pues la muerte es parte fundamental de la vida (tal y como la entendemos los humanos).
Ahora bien, el tratamiento informativo desigual por parte de los medios de comunicación de masas (que son al fin y al cabo los que generan y manipulan los estados de opinión) de catástrofes como la de Nueva Orleans o la de Pakistán, es bochornoso.
Si no pasa nada, el 10 de noviembre, en la Universidad de Vigo habrá unas charlas-conferencias sobre el copyleft, la música, etc, organizadas por el Vicerrectorado de Extensión Universitaria. En ellas participaremos David Bravo, Ignaci Labastida, y yo.
Supongo que Ignaci hablará de Creative Commons, David nos ilustrará con su brillante discurso y punzante humor sobre temas de copyright/copyleft, y yo hablaré de “Suidad: un mundo sin copyright” (título de mi próximo libro, ese que voy constantemente retrasando por motivos laborales, pero que no dejo de lado).
No me extraña que muchos musulmanes radicales nos odien. No me extraña que muchos hagan apología anti-occidental (y de paso aprovechen esa postura para ganar poder y prestigio, y así a base de corrupción llenar sus bolsillo mientras siembran el odio e instigan la violencia).
Hace unos días dos soldados británicos fueron arrestados por policías iraquíes, encerrados en prisión, y los británicos enviaron tanques a liberarlos. Así lo cuentan el Washington Post, la CNN, el Times, MSNBC, la BBC, El País y todos los medios de comunicación de masas que miréis.
De todos es sabido que Bush es un beato enfermizo. Desde decirle al Primer Ministro Mahmoud Abbas (tal y como publica el diario israelí Ha‘aretz, y ratifica un libro de Bob Woodward) que “Dios le dijo que atacara a Al Qaeda, y luego que atacara a Saddam” (el hecho de que ni Dios haya encontrado las armas de destrucción masiva de Iraq pese a haber mandado a su autoproclamado ángel vengador San Jorge Bush demuestra que no es tan omnipotente como dicen que se cree), hasta hacer que todos sus consejeros se reuniesen en su avión AirForce One para celebrar misa porque no les daba tiempo a llegar a la misa en tierra (misa improvisada que por cierto dirigió Condoleeza Rice).